
“Un Buen Padrino Vale por Cien Maestros, Cien Maestros, Valen por Mil Libros”
Miami 01 de Marzo de 2015
El estudio de Ifá a través de libros despierta en los sacerdotes –awoses- un mayor anhelo de conocer a Ifá, a Òrúnmìlà y a algunos de sus infinitos secretos, a pesar de que en los libros solo hay ápices de estos, hay quien puede esforzarse y aprender profundas teorías. El detalle esta cuando estas teorías no son acompañadas por la práctica de los preceptos que estas contienen. La lectura de Ifá puede producir vanidad, sea contenido tergiversado he inventado, o sea contenido legítimo, una falsa satisfacción que podríamos llamar “indigestión intelectual”.
Muchos sacerdotes de Ifá, como de Oosa (esos que si estudian Oosa, y no leen libros de Ifá, para hablar en un itá o adivinación) deben de dedicar parte de su vida a la lectura de los libros sacros, este punto es sumamente delicado, ya que podemos encontrar en internet libros y textos digitales que son ‘basura’, de la misma forma algunos libros en físico que son dignos de lastima, malas imitaciones, plagios, inventos que nunca existieron, imposiciones nuevas que no tienen nada que ver ni con la tradición afrocubana ni con la africana, hay que ser muy precavidos. Allí juega el papel fundamental el contar con sacerdotes realmente experimentados, legítimos mayores que nos guíen sobre que debemos de leer, que debemos de aprender y que no. Un awo u Olorisa sin experiencia encontrara cualquier texto religioso interesante y le dará veracidad, si este no tiene la orientación adecuada, un sacerdote con conocimientos básicos –cabe destacar que para tener conocimientos básicos no se adquieren en pocos años, de allí el haber estudiado varios años para ello- identificaría rápidamente que contenido es legitimo y cual no.
Simplemente el Awo u Olorisa que aprenda de textos que no tengan a Ifa o las divinidades realmente en sus páginas, está creando una base falsa de sus preceptos religiosos, repetimos allí la importancia de mayores de credibilidad en la orientación al estudio. Cabe destacar que hay literatura no solo de editoriales cubanos sobre la regla de Oosa y sus procedimientos, también hay libros antiguos bien profundos sobre el oráculo de ẹẹ́rìndílógún de investigadores que se poyaron en experimentados sacerdotes africanos. No se trata de hacer un ‘mix’ de ambas culturas o tendencias, se trata de sumar cosas legítimas y positivas a nuestra praxis, nunca de restar.
Como nos enseñaron en la universidad, cuando el internet comenzaba, “el internet es una biblioteca donde los libros están tirados en el piso, están todos revueltos entre sí, y veras libros buenos, regulares y malos” así mismo pasa con la literatura gratuita o comercializada que hay en el internet. Esto para que los más inteligentes creen conciencia sobre este tema. Dentro del plagio que ha habido, de mercaderes de información, hay inversiones de Itánifá –historias de Ifá- que son de de un Odù y aparecen en otros, así como “Horrores en los Odù Isalayé”, ya esto es aterrador, más que un ‘simple’ error. Y pendientes, porque de este tipo de libritos de bolsillo y de buen tamaño se alimenta el intelecto de muchos sacerdotes en varios países… lastimosa realidad.
Dice el Odùfá Osagun-un Leja “se guardan los documentos, los libros, pero no se estudian”, de la misma manera es un error garrafal estudiar o leer cosas que estén erradas o que lastimosamente estén correctas, pero no se aplique en la práctica lo que se estudia, lo que se lee, de allí la jactancia de algunos de haber leído algunos libros y decir “ya se Ifá”, “ya sé de religión”, cuando solo demuestran tener una indigestión intelectual con hemorragias de Ego, ya que Ifá o la misma Oosa no está solo en los libros, en ellos solo hay ápices de conocimiento.
Del malicioso he aprendido a tratar con amabilidad, del intolerante a ser indulgente, del hablador he aprendido a callar, del prepotente y arrogante a ser humilde, a ser gentil, del ingrato a ser por siempre agradecido; por extraño que parezca, no siento ninguna gratitud hacia esos maestros.
El sacerdote de Ifá o de Oosa, para prepararse, necesitara la orientación de un maestro, un guía, un mayor, las teorías pueden decir millones de cosas, pero la realidad es otra, y sin duda miles de secretos que se endosaron de manera oral, aun en tiempos de falsedad y engaño del internet, muchos de estos secretos están en la memoria de Bàbáláwos y Òlorìsàs mayores, quienes no le pusieron precio a su dignidad y respetaron las palabras de aquel maestro que con gentileza, por sus sacrificios, se ganaron información y ‘tip’s’ invaluables que no están descritos en ningún libro, tratado digital o físico.
Con mis Padrinos he aprendido mucho; con mis Maestros, más; con mis Ahijados todavía más.
Uno recuerda con aprecio a sus maestros brillantes, pero con gratitud a aquellos que tocaron nuestros sentimientos (Carl Gustav Jung)
Por Rafael Molina Oluwo Ifasemu para Fraternidad Ifá de las Américas.
A la memoria y el alma del mejor. ¡Sigo la ruta en tu nombre…!
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